Big Data | Noticias  

No es el volumen de datos lo que importa, sino el uso que se hace de ellos

Blackboard es el nombre de una compañía desarrolladora de tecnología educativa, que se ha hecho con una cartera de usuarios que ronda los 100 millones y más 16.000 clientes que utilizan sus soluciones en 90 países.
evaluación estudiantes
Redacción

Esta firma ha sido testigo de la entrada de la movilidad en el terreno de la educación y está ayudando a dirigir el debate en torno a la cultura de BYOD y el uso de big data en las universidades.

La educación superior es uno de muchos sectores que ha oído hablar de big data y quiere avanzar con rapidez en dicho ecosistema con la finalidad de sacar el máximo partido. Sin embargo, hacer big data con la información del alumnado no era la finalidad para la cual estaba pensada su introducción.

Si big data puede ser considerado como tal cuando existe información almacenada que sobrepasa el terabyte, en máquinas que disponen de trillones de datos almacenados procedentes de millones de personas y de distintas fuentes, entonces, ¿quiere esto decir que muchas instituciones educativas están haciendo un mal uso de big data?

Ninguna universidad puede jactarse de disponer de tal cantidad de datos y, que dispongan de estos mares de información, tampoco quiere decir que hagan uso de analítica para realizar avances con la finalidad de mejorar académica o institucionalmente. La clave reside en cómo es interpretada la información, en cómo es analizada, y cuáles son los criterios que se aplican para la toma de decisiones estratégicas y operativas.

Big data es, por definición, un entorno complejo y, cuando este entorno dispone de multitud de fuentes, puede resultar tentadora la realización de búsquedas para detectar patrones. Todas las instituciones académicas superiores disponen de sistemas de monitorización de las actividades de los estudiantes, informan de las entradas y registran estos datos que almacenan junto con las notas de las asignaturas.

Las evaluaciones realizadas al final del semestre, módulo o curso pueden mostrar áreas de atención, pero resultan insuficientes y tardías cuando se trata de detectar el posible fracaso académico de los estudiantes. Por fortuna, algunas universidades que se han dado cuenta de que estos datos pueden proporcionar información en tiempo real de las conductas de los estudiantes, permiten y detectar con antelación posibles desvíos que dieran lugar al fracaso en las asignaturas.

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